Condoncita Encarná
Condoncita encarná.
Un cuentooooooooo, dos cuentoooooooooos, tres cuentoooooooos.
¡¡¡ El mundo era un cuento que se me escapó.¡¡¡
Un cuentooooooooo, dos cuentoooooooooos, tres cuentoooooooos.
¡¡¡ El mundo es un cuento donde vivo yo ¡¡¡
Erase que se era una pera en una regadera a cienes de lenguas palatinas de la casa del Gran Humano sin imaginación ni misterio alguno de la cosa, pues el cuento de Juan Pimiento, ese que se cayó en un pozo y se cagó adentro, era la simpar de parangón de conocidisísisimo entre las comunidades autonómicas del país de las brujillas sin escobas, pero con bolas de cristal y más locas que un rebaño de enanitos de Blancanieves cantando el hula-hop.
Pos arresulta que en este lugar moraba, -no es que fuese mora, que no lo era-, pero moraba, tampoco es que le gustasen las moras, que le gustaban a rabiar, no las moras de la morería, no, las de la zarza, esa que anda llorando por los rincones, ¡¡ Arsa mi Sarsamora.¡¡
¿Por donde iba, que me pierdo?. Iba contando que le gustaba recoger moras de las zarzas, pelín cutre la niña esta, pudiéndolas comprar en el Carrecuatro, pero en fins, esta niña, vivía en casa con su mamá que se hallaba separada, no de su marido, que también, que no era su marido, que no estaban casados, ¡¡ Que no zemos de aquí ¡¡ ¡¡ Que hemos venío a ve la Capitá ¡¡ , de su compi de sentimientos, y del padre de la niña, que eso decía su mama, pero su agüuelita le decía que ¡Vete tú a saber¡ y la niña no sabía que era eso del saber, y como su agüelita le dijo eso de vete tú a saber, como era obediente, se fue al cole, que era donde le decían que estaba el saber. ¡Pero cuan equivocados estaban todos¡ , el saber no lo tenía el cole, y menos la profe de natu que le hablaba de semillitas ó el cura de religión que le hablaba de píritis divinos, de vírgenes que no conocían varón y de la gracia divina, ¡Pues menuda gracia¡ , ni de mamá que hablaba de cigüeñas o de papá que le mandaba a hablar con mamá. El único que le enseñó el saber fue el Señor bobo ferós, ése si que sabía de saberes, y se los enseñó todos, al crecer ella, claro está, que ahorita, de niña, estaba en la inopia con tanto cuento de semillas, vírgenes, y cigüeñas
Otra vez ando enredando la madeja con la que juega mi gata, es que se me ha metido entre los pies a jugar y me ha distraído, ¡Anda linda, vete a otro lado¡ ¡déjame escribir el cuento¡
Ya se fue. Ahora espero que no venga el perro.
Y eso, a la niña su mamá le llamó condoncita encarná, porque era fans del bobo feroz y también por que ella nació de una cita sin condón, condoncita, condón y cita, ¿qué?, ¿lo habéis pillao?, yo creo que sí, veamos, papa y mama se citaron y no tenían condón, pero si lo hubiesen tenido ella se hubiese llamado condonconcita, ¿ahora mejor?, pues no, claro que no, ¿cómo se hubiese llamado condonconcita si ella no hubiese nacido?, porque una cita con condón se supone que es una cita con condón y eso, ¿y si está picao?, pues se hubiese llamao condonpicaoconcita y no condonconcita a secas, pero se llama condoncita a secas, pero sin el a secas, o sea condoncita a secas, a secas no, eso, condoncita encarná y encarná por aquello de la similitud con el cuento, no por la Encarna del phone de la espe, no, por ella no, dejemos a la minestra en paz, pues ella, condoncita había oído hablar de su apedillo, el de encarná, tampoco que ella fuese la encarnasión de Kunta Kinte, ni de Matahari, no, no, a ella su apedillo le sonaba al Adestes Fideles Habánicus, una nueva especie de hombre neadertanlis, a Fideles Castus, ó era tal vez Capádicús, no, Cactus, Capránicus, Capicuus, Carajanuus, Cacatuanicus, Gúeno, daba igual, se llamase como se llamase, tenía barbas y trapezaba con el suelo de tarde en tarde, y fumaba habanos a ese le sonaba su apedillo de encarná, enrrojá y colorá, y también a Pasionarias y a Carrillos, y a glamur y perrestoicas. ¡Que niña más curta¡
A perrestroicas, ¡Cómo se entere Curro, su perro, de lo que le ha llamado, le muerde en un ojo ¡ . Y ella de colorá na, que esos eran los que siempre andaban hasiendo el indio, no los de la India, no, los otros, los de la piel roja, los pieles rojas, que ella pertenecía a la contra, no a la Nicaraguense, no, a la del séptimo de caballería, era ella una piel pálida.
¿De qué andaba yo escribiendo? . Ah, si, del cuento la caperucita roja, pues eso, condoncita encarná salió al bosque con su cestita a buscar níscalos, que también son casi encarnaos, anaranjaos, y llevárselos a su agüelita que vivía en una cabaña prefabricada en el fondo del bosque. Iba cantando Rap, o Rock, o Ron con Cocacola, eso de Aguan va vuluva, valan van bu , Aguan va vuluva, valan van bu , ¡Que ritmo¡ . En esto que aparece el bobo feroz:
-Ande vas titi, tía güena, tan solita por esta jungla de cristal y de asfalto. Le dijo el bobo feroz, un tío con traje de Armani, corbata de Agata Ruiz de la Prada y maletín de piel de cocodrilo.
-Voy a ver a mi agüelita
-Vale, maja, ¿te puedo acompañar?
-¿Oyes, y tú podrías enseñarme lo de la semillita, la virgen y la cigüeña? , es que lo ando preguntado a todo el mundo y se me escaquean, más que mi gata a la hora del baño.
-Sería todo un plaser, en el camino, nos detenemos un ratito y te explico
-¡Yupi¡ ¡Yupi¡ ¡Bien¡ . Cuando se entere mi gata.
Y de aquí a casa de la abuelita hay censura por parte del inquisidor de la santa moralidad de los cuentos.
La gata de condoncita se llamaba Marcelino, no es que fuese trasvestis, ni DracQuin, ni de la acera de enfrente, era gata y mucha gata, pero se llamaba Marcelino porque sólo comía y bebía pan y vino, Marcelino pan y vino. Condoncita le ponía en un bol el vino y la muy gata pillaba cada pedo, que ni te cuento, un día se le ocurrió ponerle en el bol agua, ¡Agua¡, esta condoncita esta chalaa, ¡ponerle agua a Marcelino¡, y la pobre gata, al lamerlo, bufó, se le erizaron los pelos del bigote y del espinazo, arañó el aire, se cabreó, ¡No se iba a cabrear, si le habían puesto agua para beber, en vez de vino¡ y dándose la vuelta, utilizó el bol como meaero y luego no tiró de la cadena. ¡Menuda venganza¡. Condoncita, al verla muerta de sed, le volvió a poner vino, y para compensarla por el desagravio le añadió otro bol, una con vino de Tetrabric Don Pimpon y el otro con vino de Botella de cristal Don Periñón, Marcelino se acercó a un bol, lo lameteó y puso cara de barriobajero pendenciero jugador de mus, luego lamió el otro bol y puso cara de gata sibarita teatral con monóculo (ella no tenía cara de culo, ni de mono, mono culo, ¿lo habéis pilla? , monóculo = mono culo, caca, pedo, pis, sino que puso cara de gata) , y una vez probados los dos eligió . Eligió un menú degustación, osea, Marcelino iba de vino en vino, ella no vino de ningún lado, puesto que no se había ido, pero lamía un bol y luego iba al otro y de este al otro, mezcla, mulata, gata mulata, vino mulata. Lamía un bol y aluego el otro. ¡Pillo un pedo en esta ocasión¡ ¡Que ni con el perro quería jugar a asutarle y arañarle¡ ¡Jate tú¡ . Y condoncita observando a la gata Marcelino beber y preguntándose, ¿Cómo es posible que los gatos beban si no tienen manos?, y vio como usaba la lengua, sacándola y metiéndola para impregnarla en el vino, y pensó que tal vez la lengua de los gatos fueran una cuchara, pero esto lo descartó de ip so fac to y pensó aluego que tal vez la lengua de los gatos fuesen como una esponja que absorbían todo, pero le extrañó, porque cuando ella le ponía la mano junto a la boca, para impedirle que siguiera lamiéndose el pelo, ya que su gata Marcelino era la mar de relimpia y piltre y andaba todo el día aseándose y eso no era güeno puesto que se tragaba los pelos, condoncita, de vez en cuando le ponía la mano delante para impedírselo y equivocaba a la gata, pues Marcelino creía que era su propio pelaje el que estaba lameteando, ya que las manos de Condoncita eran peludas también, bueno, a lo que iba, que Condoncita no entendía como la lengua de Marcelino iba a ser una esponja si la tenía áspera, (no es que las frutas ahora formasen parte de la baraja, áspera, asmanzana, asnaranja y asplatano, jo, que pasada, fruta-baraja, pera por oros, manzanas por bastos, naranjas por espadas y platanos por copas y además con ases, un as de peras, áspera, la lengua) tenía la lengua tan raspante y áspera que era difícil entender que fuera una esponja, así pues que no entendiendo bien como Marcelino podía beber con su lengua decidió probar ella a hacerlo. Intentó meter su cara en un baso de agua, pero la tenía muy gorda, la cara, y no pudo, luego lo intentó con el bol del vino de la gata, pero seguía sin poder meter la cara en el bol y además Marcelino le dejó una gracia tatuada en su mejilla por intrusismo pofesional y ladrocinio premeditado, amos , que le arañó por intentar quitarle su vino de Don Pimpón, que era al que había vuelto, pues el Don Periñón sólo fue pa una ocasión. Aluego lo intentó con el lavabo, pero taba lleno de pelo, ¡Que azco¡, ¡Ni modo¡ , aluego con el W.C., pero tampoco le cabía la cabeza, caberle, si le cabía, pero como el agua estaba al fondo, y allá al fondo se estrechaba el asuento, su lengua no llegaba.
Asi que lo intentó con la palangana, pero a la palangana no le dio la gana dejarle beber, y lo siguió intentando con la bañera, pero esta vez fue el patito de goma amarillo el que le impidió acercarse salvo riesgo y prejuicios de salir sin ojos, porque el patito de goma se gastaba malas pulgas y picaba, picaba, ¡Amos que picaba¡, menudos picotazos al que se atreviese a invadir su ecosistema marino pelágico bañeril. Asi que Condoncita se fue pa la piscina, pero arresulta que estamos en invierno y la piscina de su chalete estaba vacía, ¡Jo¡ ¡Que Joroba¡ y decidió ir a la piscina cubierta munisipal, pensó que acá no iba a tener problemas y podría por fin averiguar como pueden las gatas beber agua con la lengua sin usar la manos, pues ella lo probaría, pero al llegar a la piscina munisipal cubierta, las calles estaban llenas, (no las calles de la ciudad, que también, pues estaba todo el mundo de compras pa las Navidades, no, las calles de la piscina, que también tienen calles las piscinas, ay que joderse que cosas), pues estaban a tope, llenas, más que la playa Gandia en Agusto, y allá se agachó junto al borde de la piscina para intentar probar a beber con la lengua, como lo hacía Marcelino, pero vio un cartel que rezaba (muy religioso no era, la verdad, el cartel ese) Prohibido hacer aguas menores dentro de la piscina y claro, Condoncita renegó de su intentó , pues ella bien sabía que lo Prohibido está puesto para saltárselo a la torera y no era cuestión de beber liquidito amarillo y calentito. Así que se fue al río, pero lo encontró puro chocolate y carpas muertas en la orilla, Puaf, puaf, ¡Ni modo¡ , y se fue al lago, pero Ay, que carajo, lo habían helado para transformarlo en pista de patinaje, pero ya cansada, rendida, hastiada de tanto intento y tanto desespero, se le ocurrió que le daba igual y pasó la lengua por el hielo del lago helado, pero al primer lametón se le quedó pegada y hubieron de llamar a los bomberos, a la guardia nacional y los paparatchi y salió en las noticias de las nueve. Ganó tanta popularidad que le ofrecieron un viaje a Canarias. ¡Aja, Pesfecto ¡, ¡¡ El océano ¡¡ .
El océano no es un culo pijo, osea ano, ¿lo habéis pillado? , culo-pijo, osea ano, ano=culo, pijo=osea, osea ano=océano=culo-pijo, ¿Ahora si lo habéis pillado?, uf pos menos mal, porque ya no sapía como explicarlo, pues el osea ano no es un sitio lleno de agua y sin paredes que te dificulten el meter la cara para poder beber, y además se supone que estará limpito y además el de Canarias no se hiela nunca. Así que allá se fue, y se llevó a Marcelino con ella, y al llegar a Canarias, una preciosidad, un lujo, toos los gatos pagados, quería desir gastos, no gatos, gastos, y se fue hacia la playa con intención de lamer el agua, al pisar la arena ¡Que cuerpos¡ ¡Que culos¡ ¡Que músculos¡ .Falando de músculos, a Condoncita le gustaban las tres cosas, el mus de chocolate,los culos y los músculos, mus y culos y músculos y órdago y tres pitos rey caballo, y se le iban los ojos de cuerpo en cuerpo, de bulto en bulto y se me encontró de repente en el paraíso prometido, en el Eden, con tanto Adán, estaba en el Edén con tanto Adán tumbado boca arriba o boca abajo, por todas partes habían bultos, boca arriba se vislumbraban tres, dos abajo redonditos y un palito en medio hacia arriba y boca abajo dos piedras con un rió que corría en medio haciendo surco,
¡Que Adanes¡ Mejor, Adonis, uf, uf, y requeuf., -hacía como Marcelino cuando bebía vino - Y pasó dos días de cuento, hasta se olvidó de su bobo feroz y de su bosque y de su aguelita y de todo.
Anda la rehostias, pero si yo también me estoy olvidando que este es el cuento de la caperucita roja, bueno, acabo en Canarias y vuelvo al lobo.
Pues eso, que en dos días hasta aprendió a nadar, a base de ajogarse y tragar agua, pero lo hacia aposta ya que así tocaba carne musculosa de machos man adanes al rescate de niñas en peligro ajogándose en el agua. Y llegó la despedida, las lágrimas indundaron la playa, el océano, o lo que es lo mismo, el osea, el osea no, creció doce palmos con tanta nuevo aporte de agua del lacrimal de la Condoncita encarná. Y porque ella no se llamaba Isabel, que si no, una lágrima calló en la arena y luego Marcelino lo borró con el rabo para que nadie leyese tu nombre María Condoncita encarná. je,je, María Isabel. Y así fue y así paso ese finde de dos días en Canarias y regresó al bosque, a casa de su mama y allá volvió a ver como Marcelino bebía vino a lametones con la lengua y se dijo, ¡¡¡ Ay, Carallo,¡¡¡ ¡¡Que olvidé en Canarias lamer el agua del osea no, ¡¡¡
¡¡Jo, que rabia¡¡ . ¡¡ Que yo había io a eso, a lamer el agua y lo que lamí fue otra cosa ¡¡¡.
Pues el año que vuelve vuelvo.
¿Y por donde iba?, ah, si, que Condoncita y el bobo andaban dándose paseos por el bosque y haciendo cosas y como esto, que la mujeres después de y antes también, tienen que emperifollarse, el lobo, el muy ladino, después de f. con la nieta lo quería hacer con la abuela, y mientra Condoncita se emperifollaba, el bobo se puso en camino hacia la cabaña de la agüela. Tralarí, tralará, tralarí. Lere lere lere.
Y llegó a la cabaña, aña, aña, aña, y llamó a la puerta.
-¿Quién osa llamar a la puerta a estas horas intempestivas? le contestó la agüela-
-No es osa quien llama, que esas están invernando en invierno, es bobo, no, no soy bobo, soy tu nietecita Condoncita, con níscalos del bosque.
-Pues pasa nietecita, que la puertita está abiertita.
Y el bobo penetró en la casa de la agüelita, que vaya peazo casa se gastaba la muy señora mía, ¡Con más cuartos de baño que la Presley¡ ¡Y sistema de calefacción en la caseta de la ardilla¡ .
El bobo pensó que la agüelita estaba de toma pan y moja, mejor aun que la nieta. Amos, que le haría un favor allá mismo, y además se lo ponían a güevo, pues estaba metida en la cama, con un picardías rojo transparente y sedoso, talmente insinuoso y erótico. ¡Jo, que tía más buena¡ ¡Que Tía¡ , esto , quería decir que ¡Que abuela¡.
Un poco cegata, miope, con estrabismo, como Mister Magoo, pero que diantres, la ceguera de la aguela no impide que esté muy Güena.
- Acércate, nietita, que sin gafas no veo bien.
- Te traigo una cestita de comida para hacer una sopita
- Bueno, bueno, pero no te acerques tanto que te huele el aliento a ajo. Y ahora que te veo de cerca, Condoncita, que ojos más grandes tienes.
- Son para verte mejor agüelita, que me hice la estética, me depilé las cejas, me estiré las pestañas y me pinte de fresas del bosque los párpados.
- Y que voz más ronca tienes, Condoncita.
- Es que estuve comiendo ajo y después de tanto intentar meter la lengua en recipientes diversos para saber como diantres Marcelino es capaz de beber vino con la lengua, pues esta se me ha hecho estropajo y ahora hablo ronca.
- Y que narices más grandes tienes.
- ¡¡ Manda narices ¡¡¡ . Ahí te equivocas agüelita, es que vengo de Carnavales y aún no me quité la nariz de payaso.
- Y que orejas más grandes tienes, Condoncita.
- Es que estuve de visita oficial en Inglaterra, al ver al príncipe Carlos, y ya sabes, lo malo siempre se pega, y me pegó las orejas, que crecieron, crecieron cual nariz de Pinocho.
- Y que Boca y Dientes más grandes tienes
- Son para comerte mejor, agüelita. Para comerte a besos, a lametones, para quitarte el picardías a mordiscos y untarte con fresa con natas por el cuerpo y
- Tú no eres mi nietecita, que ella no es lesbi, tú, tú, tú, tú, tú eres , ¡¡¡ el bobo ¡¡¡.
- Muy cierto, agüelita, Eva, permites que este bobo se meta entre sus sábanas, que traigo mucho frío del bosque.
- Pues claro, hombre de Dios, quiero decir, Bobo del Demonio, entra en mi cama y cómeme lo que quieras, que para eso estamos. ¡Estos hombres, mira que se hacen de rogar¡ ¡Estos Bobos¡
En esto que el bobo se metió en la cama y se puso a comerle el a la agüelita. Aluego le toco a ella, a la agüelita Eva el comerle a él la p. y se metió entre las sábanas, allá oculta para realizar la acción. Y en esto, que tocan a la puerta, y era Condoncita, que una vez terminada de emperifollar había llegado a casa.
-Toc, toc, tic, tac, tolon, tolón, Teeeeengo una vaca lecheeeeera, con las teeeeeetas de madeeeeeera, me da leeeeeeche mereeeeeeengada, ay que vaaaaaaaaca tan salada, Tolón, tolón. En fins, el timbre de la puerta de la choza de la agüela cantaba esa canción, ¿qué pasa?, Cada cual le pone al timbre de su puerta y al móvil la canción y el sonido que le da la gana, ¿o no? . Pues eso, que el timbre de su puerta cantaba la canción de la vaca lechera cuando sonaba.
-Es Condoncita, mi nieta, no puede vernos juntos bobo, toma, ponte mi picardías rojo y yo me escondo entre las sábanas , que soy mas pequeña y así de paso sigue comiéndote la p. que aun no he terminado.
- Mira que lo hago por ti, que yo mariconadas de estas no, eh, pero güeno, si es por una buena corrida, hasta me pongo tu picardías y lo que haga falta.
-La puerta está abierta, Condoncita, pasa, pasa dijo el bobo que eso era lo que creía, lo de pasa pasa, que creía que la aguelita estaría como una pasa, pero quía, mas lozana y wuenorra que la Yola y la Marlen haciendo duo-
Y Condoncita entró en la Choza, se acercó a la cama y le dio un beso a su aguelita.
-Te sienta pequeño el picardías rojo, abuelita, tienes que hacer mas deporte, que estás engordando un montón y te están saliendo pelos hasta en las orejas, me recuerdas a un señor que me ha enseñado lo de la semillita en el bosque, ¿realmente te encuentras bien aguelita? .
-Si hijita, ¡Muy bien¡
-Aguelita, parece que tu voz te sale de la tripa y no te vi mover los labios.
-Es que me he comprado todos los videos de Jose Luis Moreno y estoy aprendiendo ventriculología, hasta me he comprado un muñeco Macario que dice ¡¡Toma Moreno¡¡.
-Y como es que tienes esos ojos tan grandes, aGuelita .
-Para verte mejor, cariño, es que con la edad si una no se hace un lifting se le caen las cosas
`-Y como es que tienes esa boca tan grande, agüelita
-Es para comer mejor, como ya viste, Condoncita, me estoy poniendo muy gorda y es de tanto comer y no veas ahorita, en Navidades, con los pavos, los turrones y mazapanes, la boca se me hará un buzón de correo.
-Y como es que tienes esa nariz tan grande.
-Es por el frió, que se me han hinchado las narices, y por culpa de Marcelino, que le tengo alergia a los gatos y cada vez que me lo traes no hago más que estornudar y las narices se me ensanchan cual embudo de la ley de Murfi.
-Y como es que tienes esas orejas tan grandes, abuelita
-Pues pa escuchar a la Montserrat Cabaret , no a la que canta ópera, no, que a esa no me gusta ni la entiendo cuando canta, no, es a la Montse, que tiene un Cabaret en medio del bosque y como yo no salgo apenas de casa, tengo que escucharla desde aquí y mis orejas crecieron para poder oírla.
-Y como es que tienes esa boca y esos dientes tan grandes, agüelita.
-Son para llenarte a besos y lametones y para que formes un trío con vuestra agüelita, ¿querés Condoncita que os vuelva a enseñar lo de la semillita?
En esto que Condocita ve como algo se mueve entre medio de las sábanas y vislumbra a su aguelita allá abajo, perdida, y le dice al bobo.
-Tú eres estúpido bobo, no entendiste que lo de la semillita me lo explicaron en Canarias y allá era al verrés, yo y dos, y ahora aca somos dos y vos, salgo perdiendo en el cambio, allá tenía a dos para mi y acá tengo que compartir a uno con mi aguelita, y ese uno tiene pelos, y eres tú, so bobo, pero en fins, si no hay más remedio, se hará un esfuerzo, pero pienso volver a Canarias, que allá si saben haserlo bien.
Y Condoncita se metió en la cama.
Después a media noche, el bobo feroz se quedó profundamente dormido de agotamiento y cansancio y Condoncita, insatisfecha, salió al bosque a buscar al cazador para proseguir su relación amatoria, encontrole y díjole que en casa de la agüelita tenía esta cienes de habitaciones llenas de camas blandas y allá se dirigieron ambos. El cazado encontró al bobo durmiendo y al entrar se despertó con el portazo que dieron y porque se le disparó la escopeta al aire. El bobo se asustó un porrón al verle acercarse con la escopeta en la mano, pensó que sería algún marido, amante o cosa similar de la agüelita y se le subieron los webs a la garganta, pero se tranquilizó al ver que le ofrecía una bota de vino y entre los cuatro organizaron una parranda de vino y fue entonces cuando Condoncita aprendió a beber como Marcelino, pues el vino se esparramó por el suelo, que era de Porcelanosa, impermeable y se formó un charquito en las baldosas, allá, a cuatro patas, Condoncita empezó a lamer del suelo el vino, y si, su gata era sabia, sabía beber, se podía beber sin usar las manos, y sobre todo, si era vino Don Periñon, y no Don Pimpon, que el vino que tiene Asunción, ni es tinto, ni es blanco, ni tiene color, perdón que el vino que usaba el cazador era vino de Don Periñón que con el aroma achinado de la Porcelanosa sabía a Isabel, a borrachera y a buen yantar. Y Condoncita se sintió mejor con el cazador, pues ya eran dos para dos en hacer el amor. Muy bien, todo muy bien. Y a la mañana siguiente, el bobo, con tanto vino en la tripa, le entró una sed enorme y se fue a beber agua al pozo, un pozo en el patio interior de la casa de la agüelita y allí se asomó al brocal del mismo para sacar con una garrucha el agua del pozo y estuvo en un tris tras de caerse adentro y ajogarse, pero no fue él el que se calló, sino que le entraron arcadas y echó la pota a su interior, ¡¡uf, que azco¡¡.
Y la aguelita de Condoncita encarná le regaló a su nietita un millón de euros como compensación por haberle introducido en su vida al Señor don bobo feroz y hacerla tan feliz, y Condocinta con ese dinero, invitó al cazador a viajar a Canarias, donde comieron perdices y fueron felices y todos los demás nos dieron por las narices y asín colorín colorado este cuento de Condoncita encarná se ha san acabado.
Un cuentooooooooo, dos cuentoooooooooos, tres cuentoooooooos.
¡¡¡ El mundo era un cuento que se me escapó.¡¡¡
Un cuentooooooooo, dos cuentoooooooooos, tres cuentoooooooos.
¡¡¡ El mundo es un cuento donde vivo yo ¡¡¡
Erase que se era una pera en una regadera a cienes de lenguas palatinas de la casa del Gran Humano sin imaginación ni misterio alguno de la cosa, pues el cuento de Juan Pimiento, ese que se cayó en un pozo y se cagó adentro, era la simpar de parangón de conocidisísisimo entre las comunidades autonómicas del país de las brujillas sin escobas, pero con bolas de cristal y más locas que un rebaño de enanitos de Blancanieves cantando el hula-hop.
Pos arresulta que en este lugar moraba, -no es que fuese mora, que no lo era-, pero moraba, tampoco es que le gustasen las moras, que le gustaban a rabiar, no las moras de la morería, no, las de la zarza, esa que anda llorando por los rincones, ¡¡ Arsa mi Sarsamora.¡¡
¿Por donde iba, que me pierdo?. Iba contando que le gustaba recoger moras de las zarzas, pelín cutre la niña esta, pudiéndolas comprar en el Carrecuatro, pero en fins, esta niña, vivía en casa con su mamá que se hallaba separada, no de su marido, que también, que no era su marido, que no estaban casados, ¡¡ Que no zemos de aquí ¡¡ ¡¡ Que hemos venío a ve la Capitá ¡¡ , de su compi de sentimientos, y del padre de la niña, que eso decía su mama, pero su agüuelita le decía que ¡Vete tú a saber¡ y la niña no sabía que era eso del saber, y como su agüelita le dijo eso de vete tú a saber, como era obediente, se fue al cole, que era donde le decían que estaba el saber. ¡Pero cuan equivocados estaban todos¡ , el saber no lo tenía el cole, y menos la profe de natu que le hablaba de semillitas ó el cura de religión que le hablaba de píritis divinos, de vírgenes que no conocían varón y de la gracia divina, ¡Pues menuda gracia¡ , ni de mamá que hablaba de cigüeñas o de papá que le mandaba a hablar con mamá. El único que le enseñó el saber fue el Señor bobo ferós, ése si que sabía de saberes, y se los enseñó todos, al crecer ella, claro está, que ahorita, de niña, estaba en la inopia con tanto cuento de semillas, vírgenes, y cigüeñas
Otra vez ando enredando la madeja con la que juega mi gata, es que se me ha metido entre los pies a jugar y me ha distraído, ¡Anda linda, vete a otro lado¡ ¡déjame escribir el cuento¡
Ya se fue. Ahora espero que no venga el perro.
Y eso, a la niña su mamá le llamó condoncita encarná, porque era fans del bobo feroz y también por que ella nació de una cita sin condón, condoncita, condón y cita, ¿qué?, ¿lo habéis pillao?, yo creo que sí, veamos, papa y mama se citaron y no tenían condón, pero si lo hubiesen tenido ella se hubiese llamado condonconcita, ¿ahora mejor?, pues no, claro que no, ¿cómo se hubiese llamado condonconcita si ella no hubiese nacido?, porque una cita con condón se supone que es una cita con condón y eso, ¿y si está picao?, pues se hubiese llamao condonpicaoconcita y no condonconcita a secas, pero se llama condoncita a secas, pero sin el a secas, o sea condoncita a secas, a secas no, eso, condoncita encarná y encarná por aquello de la similitud con el cuento, no por la Encarna del phone de la espe, no, por ella no, dejemos a la minestra en paz, pues ella, condoncita había oído hablar de su apedillo, el de encarná, tampoco que ella fuese la encarnasión de Kunta Kinte, ni de Matahari, no, no, a ella su apedillo le sonaba al Adestes Fideles Habánicus, una nueva especie de hombre neadertanlis, a Fideles Castus, ó era tal vez Capádicús, no, Cactus, Capránicus, Capicuus, Carajanuus, Cacatuanicus, Gúeno, daba igual, se llamase como se llamase, tenía barbas y trapezaba con el suelo de tarde en tarde, y fumaba habanos a ese le sonaba su apedillo de encarná, enrrojá y colorá, y también a Pasionarias y a Carrillos, y a glamur y perrestoicas. ¡Que niña más curta¡
A perrestroicas, ¡Cómo se entere Curro, su perro, de lo que le ha llamado, le muerde en un ojo ¡ . Y ella de colorá na, que esos eran los que siempre andaban hasiendo el indio, no los de la India, no, los otros, los de la piel roja, los pieles rojas, que ella pertenecía a la contra, no a la Nicaraguense, no, a la del séptimo de caballería, era ella una piel pálida.
¿De qué andaba yo escribiendo? . Ah, si, del cuento la caperucita roja, pues eso, condoncita encarná salió al bosque con su cestita a buscar níscalos, que también son casi encarnaos, anaranjaos, y llevárselos a su agüelita que vivía en una cabaña prefabricada en el fondo del bosque. Iba cantando Rap, o Rock, o Ron con Cocacola, eso de Aguan va vuluva, valan van bu , Aguan va vuluva, valan van bu , ¡Que ritmo¡ . En esto que aparece el bobo feroz:
-Ande vas titi, tía güena, tan solita por esta jungla de cristal y de asfalto. Le dijo el bobo feroz, un tío con traje de Armani, corbata de Agata Ruiz de la Prada y maletín de piel de cocodrilo.
-Voy a ver a mi agüelita
-Vale, maja, ¿te puedo acompañar?
-¿Oyes, y tú podrías enseñarme lo de la semillita, la virgen y la cigüeña? , es que lo ando preguntado a todo el mundo y se me escaquean, más que mi gata a la hora del baño.
-Sería todo un plaser, en el camino, nos detenemos un ratito y te explico
-¡Yupi¡ ¡Yupi¡ ¡Bien¡ . Cuando se entere mi gata.
Y de aquí a casa de la abuelita hay censura por parte del inquisidor de la santa moralidad de los cuentos.
La gata de condoncita se llamaba Marcelino, no es que fuese trasvestis, ni DracQuin, ni de la acera de enfrente, era gata y mucha gata, pero se llamaba Marcelino porque sólo comía y bebía pan y vino, Marcelino pan y vino. Condoncita le ponía en un bol el vino y la muy gata pillaba cada pedo, que ni te cuento, un día se le ocurrió ponerle en el bol agua, ¡Agua¡, esta condoncita esta chalaa, ¡ponerle agua a Marcelino¡, y la pobre gata, al lamerlo, bufó, se le erizaron los pelos del bigote y del espinazo, arañó el aire, se cabreó, ¡No se iba a cabrear, si le habían puesto agua para beber, en vez de vino¡ y dándose la vuelta, utilizó el bol como meaero y luego no tiró de la cadena. ¡Menuda venganza¡. Condoncita, al verla muerta de sed, le volvió a poner vino, y para compensarla por el desagravio le añadió otro bol, una con vino de Tetrabric Don Pimpon y el otro con vino de Botella de cristal Don Periñón, Marcelino se acercó a un bol, lo lameteó y puso cara de barriobajero pendenciero jugador de mus, luego lamió el otro bol y puso cara de gata sibarita teatral con monóculo (ella no tenía cara de culo, ni de mono, mono culo, ¿lo habéis pilla? , monóculo = mono culo, caca, pedo, pis, sino que puso cara de gata) , y una vez probados los dos eligió . Eligió un menú degustación, osea, Marcelino iba de vino en vino, ella no vino de ningún lado, puesto que no se había ido, pero lamía un bol y luego iba al otro y de este al otro, mezcla, mulata, gata mulata, vino mulata. Lamía un bol y aluego el otro. ¡Pillo un pedo en esta ocasión¡ ¡Que ni con el perro quería jugar a asutarle y arañarle¡ ¡Jate tú¡ . Y condoncita observando a la gata Marcelino beber y preguntándose, ¿Cómo es posible que los gatos beban si no tienen manos?, y vio como usaba la lengua, sacándola y metiéndola para impregnarla en el vino, y pensó que tal vez la lengua de los gatos fueran una cuchara, pero esto lo descartó de ip so fac to y pensó aluego que tal vez la lengua de los gatos fuesen como una esponja que absorbían todo, pero le extrañó, porque cuando ella le ponía la mano junto a la boca, para impedirle que siguiera lamiéndose el pelo, ya que su gata Marcelino era la mar de relimpia y piltre y andaba todo el día aseándose y eso no era güeno puesto que se tragaba los pelos, condoncita, de vez en cuando le ponía la mano delante para impedírselo y equivocaba a la gata, pues Marcelino creía que era su propio pelaje el que estaba lameteando, ya que las manos de Condoncita eran peludas también, bueno, a lo que iba, que Condoncita no entendía como la lengua de Marcelino iba a ser una esponja si la tenía áspera, (no es que las frutas ahora formasen parte de la baraja, áspera, asmanzana, asnaranja y asplatano, jo, que pasada, fruta-baraja, pera por oros, manzanas por bastos, naranjas por espadas y platanos por copas y además con ases, un as de peras, áspera, la lengua) tenía la lengua tan raspante y áspera que era difícil entender que fuera una esponja, así pues que no entendiendo bien como Marcelino podía beber con su lengua decidió probar ella a hacerlo. Intentó meter su cara en un baso de agua, pero la tenía muy gorda, la cara, y no pudo, luego lo intentó con el bol del vino de la gata, pero seguía sin poder meter la cara en el bol y además Marcelino le dejó una gracia tatuada en su mejilla por intrusismo pofesional y ladrocinio premeditado, amos , que le arañó por intentar quitarle su vino de Don Pimpón, que era al que había vuelto, pues el Don Periñón sólo fue pa una ocasión. Aluego lo intentó con el lavabo, pero taba lleno de pelo, ¡Que azco¡, ¡Ni modo¡ , aluego con el W.C., pero tampoco le cabía la cabeza, caberle, si le cabía, pero como el agua estaba al fondo, y allá al fondo se estrechaba el asuento, su lengua no llegaba.
Asi que lo intentó con la palangana, pero a la palangana no le dio la gana dejarle beber, y lo siguió intentando con la bañera, pero esta vez fue el patito de goma amarillo el que le impidió acercarse salvo riesgo y prejuicios de salir sin ojos, porque el patito de goma se gastaba malas pulgas y picaba, picaba, ¡Amos que picaba¡, menudos picotazos al que se atreviese a invadir su ecosistema marino pelágico bañeril. Asi que Condoncita se fue pa la piscina, pero arresulta que estamos en invierno y la piscina de su chalete estaba vacía, ¡Jo¡ ¡Que Joroba¡ y decidió ir a la piscina cubierta munisipal, pensó que acá no iba a tener problemas y podría por fin averiguar como pueden las gatas beber agua con la lengua sin usar la manos, pues ella lo probaría, pero al llegar a la piscina munisipal cubierta, las calles estaban llenas, (no las calles de la ciudad, que también, pues estaba todo el mundo de compras pa las Navidades, no, las calles de la piscina, que también tienen calles las piscinas, ay que joderse que cosas), pues estaban a tope, llenas, más que la playa Gandia en Agusto, y allá se agachó junto al borde de la piscina para intentar probar a beber con la lengua, como lo hacía Marcelino, pero vio un cartel que rezaba (muy religioso no era, la verdad, el cartel ese) Prohibido hacer aguas menores dentro de la piscina y claro, Condoncita renegó de su intentó , pues ella bien sabía que lo Prohibido está puesto para saltárselo a la torera y no era cuestión de beber liquidito amarillo y calentito. Así que se fue al río, pero lo encontró puro chocolate y carpas muertas en la orilla, Puaf, puaf, ¡Ni modo¡ , y se fue al lago, pero Ay, que carajo, lo habían helado para transformarlo en pista de patinaje, pero ya cansada, rendida, hastiada de tanto intento y tanto desespero, se le ocurrió que le daba igual y pasó la lengua por el hielo del lago helado, pero al primer lametón se le quedó pegada y hubieron de llamar a los bomberos, a la guardia nacional y los paparatchi y salió en las noticias de las nueve. Ganó tanta popularidad que le ofrecieron un viaje a Canarias. ¡Aja, Pesfecto ¡, ¡¡ El océano ¡¡ .
El océano no es un culo pijo, osea ano, ¿lo habéis pillado? , culo-pijo, osea ano, ano=culo, pijo=osea, osea ano=océano=culo-pijo, ¿Ahora si lo habéis pillado?, uf pos menos mal, porque ya no sapía como explicarlo, pues el osea ano no es un sitio lleno de agua y sin paredes que te dificulten el meter la cara para poder beber, y además se supone que estará limpito y además el de Canarias no se hiela nunca. Así que allá se fue, y se llevó a Marcelino con ella, y al llegar a Canarias, una preciosidad, un lujo, toos los gatos pagados, quería desir gastos, no gatos, gastos, y se fue hacia la playa con intención de lamer el agua, al pisar la arena ¡Que cuerpos¡ ¡Que culos¡ ¡Que músculos¡ .Falando de músculos, a Condoncita le gustaban las tres cosas, el mus de chocolate,los culos y los músculos, mus y culos y músculos y órdago y tres pitos rey caballo, y se le iban los ojos de cuerpo en cuerpo, de bulto en bulto y se me encontró de repente en el paraíso prometido, en el Eden, con tanto Adán, estaba en el Edén con tanto Adán tumbado boca arriba o boca abajo, por todas partes habían bultos, boca arriba se vislumbraban tres, dos abajo redonditos y un palito en medio hacia arriba y boca abajo dos piedras con un rió que corría en medio haciendo surco,
¡Que Adanes¡ Mejor, Adonis, uf, uf, y requeuf., -hacía como Marcelino cuando bebía vino - Y pasó dos días de cuento, hasta se olvidó de su bobo feroz y de su bosque y de su aguelita y de todo.
Anda la rehostias, pero si yo también me estoy olvidando que este es el cuento de la caperucita roja, bueno, acabo en Canarias y vuelvo al lobo.
Pues eso, que en dos días hasta aprendió a nadar, a base de ajogarse y tragar agua, pero lo hacia aposta ya que así tocaba carne musculosa de machos man adanes al rescate de niñas en peligro ajogándose en el agua. Y llegó la despedida, las lágrimas indundaron la playa, el océano, o lo que es lo mismo, el osea, el osea no, creció doce palmos con tanta nuevo aporte de agua del lacrimal de la Condoncita encarná. Y porque ella no se llamaba Isabel, que si no, una lágrima calló en la arena y luego Marcelino lo borró con el rabo para que nadie leyese tu nombre María Condoncita encarná. je,je, María Isabel. Y así fue y así paso ese finde de dos días en Canarias y regresó al bosque, a casa de su mama y allá volvió a ver como Marcelino bebía vino a lametones con la lengua y se dijo, ¡¡¡ Ay, Carallo,¡¡¡ ¡¡Que olvidé en Canarias lamer el agua del osea no, ¡¡¡
¡¡Jo, que rabia¡¡ . ¡¡ Que yo había io a eso, a lamer el agua y lo que lamí fue otra cosa ¡¡¡.
Pues el año que vuelve vuelvo.
¿Y por donde iba?, ah, si, que Condoncita y el bobo andaban dándose paseos por el bosque y haciendo cosas y como esto, que la mujeres después de y antes también, tienen que emperifollarse, el lobo, el muy ladino, después de f. con la nieta lo quería hacer con la abuela, y mientra Condoncita se emperifollaba, el bobo se puso en camino hacia la cabaña de la agüela. Tralarí, tralará, tralarí. Lere lere lere.
Y llegó a la cabaña, aña, aña, aña, y llamó a la puerta.
-¿Quién osa llamar a la puerta a estas horas intempestivas? le contestó la agüela-
-No es osa quien llama, que esas están invernando en invierno, es bobo, no, no soy bobo, soy tu nietecita Condoncita, con níscalos del bosque.
-Pues pasa nietecita, que la puertita está abiertita.
Y el bobo penetró en la casa de la agüelita, que vaya peazo casa se gastaba la muy señora mía, ¡Con más cuartos de baño que la Presley¡ ¡Y sistema de calefacción en la caseta de la ardilla¡ .
El bobo pensó que la agüelita estaba de toma pan y moja, mejor aun que la nieta. Amos, que le haría un favor allá mismo, y además se lo ponían a güevo, pues estaba metida en la cama, con un picardías rojo transparente y sedoso, talmente insinuoso y erótico. ¡Jo, que tía más buena¡ ¡Que Tía¡ , esto , quería decir que ¡Que abuela¡.
Un poco cegata, miope, con estrabismo, como Mister Magoo, pero que diantres, la ceguera de la aguela no impide que esté muy Güena.
- Acércate, nietita, que sin gafas no veo bien.
- Te traigo una cestita de comida para hacer una sopita
- Bueno, bueno, pero no te acerques tanto que te huele el aliento a ajo. Y ahora que te veo de cerca, Condoncita, que ojos más grandes tienes.
- Son para verte mejor agüelita, que me hice la estética, me depilé las cejas, me estiré las pestañas y me pinte de fresas del bosque los párpados.
- Y que voz más ronca tienes, Condoncita.
- Es que estuve comiendo ajo y después de tanto intentar meter la lengua en recipientes diversos para saber como diantres Marcelino es capaz de beber vino con la lengua, pues esta se me ha hecho estropajo y ahora hablo ronca.
- Y que narices más grandes tienes.
- ¡¡ Manda narices ¡¡¡ . Ahí te equivocas agüelita, es que vengo de Carnavales y aún no me quité la nariz de payaso.
- Y que orejas más grandes tienes, Condoncita.
- Es que estuve de visita oficial en Inglaterra, al ver al príncipe Carlos, y ya sabes, lo malo siempre se pega, y me pegó las orejas, que crecieron, crecieron cual nariz de Pinocho.
- Y que Boca y Dientes más grandes tienes
- Son para comerte mejor, agüelita. Para comerte a besos, a lametones, para quitarte el picardías a mordiscos y untarte con fresa con natas por el cuerpo y
- Tú no eres mi nietecita, que ella no es lesbi, tú, tú, tú, tú, tú eres , ¡¡¡ el bobo ¡¡¡.
- Muy cierto, agüelita, Eva, permites que este bobo se meta entre sus sábanas, que traigo mucho frío del bosque.
- Pues claro, hombre de Dios, quiero decir, Bobo del Demonio, entra en mi cama y cómeme lo que quieras, que para eso estamos. ¡Estos hombres, mira que se hacen de rogar¡ ¡Estos Bobos¡
En esto que el bobo se metió en la cama y se puso a comerle el a la agüelita. Aluego le toco a ella, a la agüelita Eva el comerle a él la p. y se metió entre las sábanas, allá oculta para realizar la acción. Y en esto, que tocan a la puerta, y era Condoncita, que una vez terminada de emperifollar había llegado a casa.
-Toc, toc, tic, tac, tolon, tolón, Teeeeengo una vaca lecheeeeera, con las teeeeeetas de madeeeeeera, me da leeeeeeche mereeeeeeengada, ay que vaaaaaaaaca tan salada, Tolón, tolón. En fins, el timbre de la puerta de la choza de la agüela cantaba esa canción, ¿qué pasa?, Cada cual le pone al timbre de su puerta y al móvil la canción y el sonido que le da la gana, ¿o no? . Pues eso, que el timbre de su puerta cantaba la canción de la vaca lechera cuando sonaba.
-Es Condoncita, mi nieta, no puede vernos juntos bobo, toma, ponte mi picardías rojo y yo me escondo entre las sábanas , que soy mas pequeña y así de paso sigue comiéndote la p. que aun no he terminado.
- Mira que lo hago por ti, que yo mariconadas de estas no, eh, pero güeno, si es por una buena corrida, hasta me pongo tu picardías y lo que haga falta.
-La puerta está abierta, Condoncita, pasa, pasa dijo el bobo que eso era lo que creía, lo de pasa pasa, que creía que la aguelita estaría como una pasa, pero quía, mas lozana y wuenorra que la Yola y la Marlen haciendo duo-
Y Condoncita entró en la Choza, se acercó a la cama y le dio un beso a su aguelita.
-Te sienta pequeño el picardías rojo, abuelita, tienes que hacer mas deporte, que estás engordando un montón y te están saliendo pelos hasta en las orejas, me recuerdas a un señor que me ha enseñado lo de la semillita en el bosque, ¿realmente te encuentras bien aguelita? .
-Si hijita, ¡Muy bien¡
-Aguelita, parece que tu voz te sale de la tripa y no te vi mover los labios.
-Es que me he comprado todos los videos de Jose Luis Moreno y estoy aprendiendo ventriculología, hasta me he comprado un muñeco Macario que dice ¡¡Toma Moreno¡¡.
-Y como es que tienes esos ojos tan grandes, aGuelita .
-Para verte mejor, cariño, es que con la edad si una no se hace un lifting se le caen las cosas
`-Y como es que tienes esa boca tan grande, agüelita
-Es para comer mejor, como ya viste, Condoncita, me estoy poniendo muy gorda y es de tanto comer y no veas ahorita, en Navidades, con los pavos, los turrones y mazapanes, la boca se me hará un buzón de correo.
-Y como es que tienes esa nariz tan grande.
-Es por el frió, que se me han hinchado las narices, y por culpa de Marcelino, que le tengo alergia a los gatos y cada vez que me lo traes no hago más que estornudar y las narices se me ensanchan cual embudo de la ley de Murfi.
-Y como es que tienes esas orejas tan grandes, abuelita
-Pues pa escuchar a la Montserrat Cabaret , no a la que canta ópera, no, que a esa no me gusta ni la entiendo cuando canta, no, es a la Montse, que tiene un Cabaret en medio del bosque y como yo no salgo apenas de casa, tengo que escucharla desde aquí y mis orejas crecieron para poder oírla.
-Y como es que tienes esa boca y esos dientes tan grandes, agüelita.
-Son para llenarte a besos y lametones y para que formes un trío con vuestra agüelita, ¿querés Condoncita que os vuelva a enseñar lo de la semillita?
En esto que Condocita ve como algo se mueve entre medio de las sábanas y vislumbra a su aguelita allá abajo, perdida, y le dice al bobo.
-Tú eres estúpido bobo, no entendiste que lo de la semillita me lo explicaron en Canarias y allá era al verrés, yo y dos, y ahora aca somos dos y vos, salgo perdiendo en el cambio, allá tenía a dos para mi y acá tengo que compartir a uno con mi aguelita, y ese uno tiene pelos, y eres tú, so bobo, pero en fins, si no hay más remedio, se hará un esfuerzo, pero pienso volver a Canarias, que allá si saben haserlo bien.
Y Condoncita se metió en la cama.
Después a media noche, el bobo feroz se quedó profundamente dormido de agotamiento y cansancio y Condoncita, insatisfecha, salió al bosque a buscar al cazador para proseguir su relación amatoria, encontrole y díjole que en casa de la agüelita tenía esta cienes de habitaciones llenas de camas blandas y allá se dirigieron ambos. El cazado encontró al bobo durmiendo y al entrar se despertó con el portazo que dieron y porque se le disparó la escopeta al aire. El bobo se asustó un porrón al verle acercarse con la escopeta en la mano, pensó que sería algún marido, amante o cosa similar de la agüelita y se le subieron los webs a la garganta, pero se tranquilizó al ver que le ofrecía una bota de vino y entre los cuatro organizaron una parranda de vino y fue entonces cuando Condoncita aprendió a beber como Marcelino, pues el vino se esparramó por el suelo, que era de Porcelanosa, impermeable y se formó un charquito en las baldosas, allá, a cuatro patas, Condoncita empezó a lamer del suelo el vino, y si, su gata era sabia, sabía beber, se podía beber sin usar las manos, y sobre todo, si era vino Don Periñon, y no Don Pimpon, que el vino que tiene Asunción, ni es tinto, ni es blanco, ni tiene color, perdón que el vino que usaba el cazador era vino de Don Periñón que con el aroma achinado de la Porcelanosa sabía a Isabel, a borrachera y a buen yantar. Y Condoncita se sintió mejor con el cazador, pues ya eran dos para dos en hacer el amor. Muy bien, todo muy bien. Y a la mañana siguiente, el bobo, con tanto vino en la tripa, le entró una sed enorme y se fue a beber agua al pozo, un pozo en el patio interior de la casa de la agüelita y allí se asomó al brocal del mismo para sacar con una garrucha el agua del pozo y estuvo en un tris tras de caerse adentro y ajogarse, pero no fue él el que se calló, sino que le entraron arcadas y echó la pota a su interior, ¡¡uf, que azco¡¡.
Y la aguelita de Condoncita encarná le regaló a su nietita un millón de euros como compensación por haberle introducido en su vida al Señor don bobo feroz y hacerla tan feliz, y Condocinta con ese dinero, invitó al cazador a viajar a Canarias, donde comieron perdices y fueron felices y todos los demás nos dieron por las narices y asín colorín colorado este cuento de Condoncita encarná se ha san acabado.
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